Stephen King

Resulta indispensable, para cualquier festival de cine, en un momento u otro realizar un homenaje a la figura de Stephen King.

En esta edición del Galacticat hemos decidido adentrarnos en el universo del escritor: dos películas, Misery y Carrie, son suficientes para realizar el homenaje que el Rey del terror de Maine se merece.

Escribir sobre un tipo como Stephen King resulta complejo. Es un personaje con muchos vértices, y abarcarlo todo puede resultar arriesgado. Sin embargo, nos centraremos en sus libros y en algunas de sus adaptaciones cinematográficas.

Resulta evidente que nos encontramos ante un hombre con un indudable talento narrativo, con una imaginación extraordinaria y tremendamente polifacético. Toca la guitarra en una banda de rock, ha actuado en algunas de sus adaptaciones, ha escrito guiones, e incluso llegó a dirigir una (olvidable) película basada en uno de sus relatos cortos, Maximun Overdrive…

Que podemos decir de un tipo que ha escrito Carrie, Salem s Lot, El resplendor, It, entre muchas otras. Nos encontramos ante un genio de la literatura, también del marketing, claro, pero en los tiempos en que nos encontramos, ¿no van de la mano si lo que quieres es triunfar?

No son pocos los haters del escritor de Maine, pero su odio no viene dado por el hecho de que sea un escritor de éxito, sino porque, para ellos, no se trata de un escritor de terror de “verdad”. No es Poe, ni Lovecraft, ni siquiera es Clive Barker. Evidentemente, están equivocados, King es terror, sí, pero King no es sólo eso. También es literatura policial (la trilogía Bill Hodges), es literatura autobiográfica (Mientras escribo), dramática (Dolores Clairborne, La Larga Marcha) o fantástica (saga La torre oscura). Por lo tanto, el escritor es un compendio de géneros, incluso de abstracciones literarias. Ha escrito libros y relatos cortos con el seudónimo de Richard Bachman, ante la necesidad de separarse de su yo más comercial y poder escribir lo que le apeteciera, sin ningún tipo de presión.

Stephen King es un icono dentro de la industria, es una evidente influencia no sólo entre los escritores noveles, sino también entre los cineastas y guionistas, que ven en él una fuente de conocimientos y de sabiduría. King no es ningún intelectual ni lo pretende ser, y, por tanto, sus libros no están orientados hacia esta orilla de la literatura. Sus libros son como él, sencillos, directos y apasionados. Los personajes de King son humanos, y es por eso por lo que nos representan y nos son tan cercanos. Incluso si la historia que nos está explicando nos resulta lejana o, simplemente irreal, consigue que nos llegue gracias a unos personajes que sienten, lloran y sufren.

Leer una novela de Stephen King es adentrarse en la cultura popular americana, es establecer vínculos con hombres y mujeres normales, en ciudades o pueblos normales, con trabajos normales, pero a los que les suceden cosas anormales. Su visión del universo es tal, que abarca sin complejos no sólo a los amantes de la literatura de terror, sino que tiende, necesita expandir su mente y su escritura hacia páramos inhóspitos, hacia lugares lejanos. Él, como todos nosotros, sabe que la mejor manera de distanciarse de la cruda realidad de nuestro día a día es alejarse lo más posible del problema para volver, después, a las viejas cicatrices.

Hay quien dice que está perdiendo facultades. ¿Quizás sus últimos libros no son lo que eran, pero no le pasa eso incluso a los más grandes? King sigue siendo un magnífico escritor, incluso alguna de sus obras más actuales tiende a ser interesante: Elevación (2019), tan poco King, pero que resulta interesante por su radiante positivismo.

Desde Galacticat no sólo homenajeamos a Stephen King, sino que queremos darle las gracias por hacernos pasar la vida, nuestra vida, de la mejor manera posible, aunque sea pasando miedo.